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domingo, diciembre 27, 2015

Detrás de la pintura / El revés de la trama

Cuando uno observa una obra de arte difícilmente se pregunte por lo que se encuentra plasmado del otro lado de la misma. Esa "parte de atrás" o revés de la trama asumimos que está ocupada por firmas, documentos de autenticidad o simplemente se encuentra en blanco.
Una pregunta de éste estilo es mucho más representativa de la curiosidad de los niños, pero los curadores de arte viven con mucha más sorpresa e interés todo lo que descubren en la faz oculta de una obra
Como siempre podemos quedarnos reparando sobre la historia de la pintura, el estilo, el manejo del color y todas esas cosas maravillas de la pintura, hasta que alguno sale con un, "si, pero... ¿y atrás , qué hay?"

"Detrás de qué?"

"Detrás de la imagen. Si la doy vuelta ¿qué hay? "

"No hay nada. No es el reverso de la obra ".

Y en ese momento es en el que usted se da cuenta que se está equivocando. Porque detrás de las pinturas hay otro mundo. 
Incluso como lo demuestra esta obra de Bansky, el reverso puede ser la obra en sí, con una bailarina haciendo equilibrio sobre la cuerda de colgadura.


Pero aún sigue siendo verdad nuestra sospecha de que la parte trasera revela sorpresas. Por ejemplo puede proporcionar algunos datos interesantes sobre la historia de la obra gracias a las etiquetas agregadas por los museos por los que ha transitado...
 
 
... pero también puede darnos mucha y precisa información  sobre el estado de conservación de la pintura. La Mona Lisa, para nombrar la pintura más famosa del mundo, muestra en la parte posterior de la tabla  una grieta preocupante que ya fue reparada mediante dos clavijas y cola de milano. 

 
Pero hay obras donde rajaduras y quiebres son parte de la temática. Por ejemplo la parte posterior también revela algunos trucos del artista, como en el caso de  Lucio Fontana, ,que refuerza con barras y travesaños sus famosos cortes para asegurar que la grieta creada como obra, no se abra demasiado...


... o de Manolo Millares, cosido con hilo.


Además de la mencionada información técnica, la parte posterior de las pinturas nos puede contar historias, incluso inesperadas. Puede ayudarnos a descubrir, por ejemplo, que muchos pintores del siglo XX no podían permitirse el lujo de comprar nuevos lienzos o retablos y por eso, a menudo pintaban en la parte posterior de los ya utilizados.


También hay quienes aún en la actualidad pintan en ambos lados para entrenar la muñeca más que por necesidad ...


A veces, incluso, el reverso es la parte más valiosa de la pintura. Este es el caso de pinturas realizadas por un pintor aficionado llamado Todd Lewis, que en los años cincuenta recibió las partes de un boceto para una obra sobre el Papa Inocencio III realizado por Francis Bacon, el artista no estaba satisfecho con la orden perentoria y decidió cortar el lienzo en varias partes antes de volver a utilizarlo.

Sólo en 2006 los herederos de Todd descubrieron que tenían en la casa un tesoro de 200.000 libras escondidas detrás de las obras de su abuelo ...


Pero en la historia del arte también hay muchos ejemplos de pinturas deliberadamente bifaciales.

Algo así también se encuentra en los trípticos. Obras hechas de tres paneles de los cuales el plegado de dos laterales descubre otra obra realizada en el reverso.

 

Más divertido es el caso de algunas pinturas en las que la parte de atrás (llamada reverso) muestra la misma escena vista al frente pero, de hecho, desde atrás.

Uno de los más famosos es el Morgante Enano de Bronzino (1553), un doble retrato del bufón de la corte de Cosimo I de Medici , que también se hizo con el fin de demostrar que la pintura, como la escultura, es capaz de ofrecer más vistas del mismo tema (aunque las dos partes no coinciden exactamente).


Algo así fue lo que hizo Daniele da Volterra (el que pintó pantalones a los personajes de la Capilla Sixtina) con una imagen a doble cara que muestra la lucha entre David y Goliat. En este caso, la escena está fielmente reproducida por los dos puntos de vista opuestos.


Aún más inusual es el doble retrato de una licenciosa monja en la oración hecha en el siglo XVIII por el pintor sueco Martin van Meytens.


Pero los que realmente nos sorprenden por su detallismo son los cuadros que retratan la parte posterior de un cuadro! Verdadero trampantojo tan exacto como para incluir cartas y billetes que a menudo se esconden detrás de las piezas pintadas encajadas en el marco.
Para el distraído, estas son pinturas reales (parte frontal), de la parte porterior de una pintura.



Ahora, de vuelta a la cuestión de los niños: "¿Pero qué hay detrás"
 
"Simplemente lo dicho, otra parte divertida del arte!"



Original de  Didatticarte adaptado por Enkaustikos

http://www.didatticarte.it/Blog/
 


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